El ácido glicólico es uno de los ingredientes estrella en el mundo del cuidado de la piel. Se trata de un alfa hidroxiácido (AHA) derivado de la caña de azúcar que actúa como un exfoliante químico suave pero muy eficaz. Gracias a su capacidad para penetrar en las capas superficiales de la piel, ofrece múltiples beneficios que lo convierten en un imprescindible en muchas rutinas de skincare.
¿Qué hace el ácido glicólico en la piel?
- Exfolia suavemente: elimina células muertas y favorece la renovación celular.
- Mejora la textura: deja la piel más lisa y uniforme.
- Aporta luminosidad: combate el aspecto apagado y opaco del rostro.
- Previene imperfecciones: ayuda a desobstruir poros y a reducir puntos negros y brotes de acné.
- Atenúa manchas y cicatrices: contribuye a unificar el tono con el uso constante.
- Estimula el colágeno: favorece la firmeza y elasticidad de la piel.
Cómo usar el ácido glicólico correctamente
- Introduce el producto poco a poco: comienza con bajas concentraciones (5%–7%) y aumenta según tu tolerancia.
- Úsalo preferentemente por la noche: al exfoliar, la piel queda más sensible al sol.
- No combines con ciertos activos fuertes: evita aplicarlo junto con retinol o vitamina C en la misma rutina.
- Hidratación imprescindible: acompaña siempre con una buena crema hidratante.
- Protector solar al día siguiente: fundamental para evitar manchas y proteger la piel.
Resultados que puedes esperar
Con el uso constante del ácido glicólico, la piel luce más luminosa, suave y uniforme. A mediano plazo, puede mejorar la apariencia de manchas y líneas finas, además de aportar una sensación de frescura y vitalidad.
Un aliado para una piel renovada
El ácido glicólico es un ingrediente poderoso, pero debe usarse con precaución y constancia. Bien incorporado en tu rutina, puede convertirse en tu mejor aliado para lograr una piel radiante y saludable.
En Emma Green te animamos a descubrir sus beneficios y a integrarlo en tu rutina de manera segura y adaptada a tu tipo de piel.